domingo, 29 de julio de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
martes, 24 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Ahí va.
Solo hay dos etapas en la vida: aquella en la que te dicen que no y aquella en la que eres tú el que dice que no. La rapidez con la que pasas de la primera a la segunda es lo que llamamos progreso.
sábado, 23 de junio de 2012
Quién soy.
Quién soy. Ahora va y me preguntas quién soy. ¿De verdad no te sueno?
He estado ahí cada vez que te jugabas la vida, pero también cada vez que hacías que vivirla mereciese la pena. He estado ahí cada vez que aprendías a valorar lo importante, pero también cuando lo acababas confundiendo siempre con lo simplemente urgente.
Y ahora me preguntas quién soy.
Yo te enseñé a conjugar todos los tiempos del verbo preocupar. Y también te enseñé la cantidad de cosas que sí tenían remedio. Yo te puse hasta el cuándo para que tú pudieses dedicarte en cuerpo y alma al hasta dónde.
Mientras tanto, me he ido llevando uno por uno a todos tus mayores, algunos demasiado pronto, pensarás, otros después de mucho dolor, pero lo cierto es que te he ido empujando a ti y a los de tu generación a la primera línea de este acantilado contra el que choca todo el llanto del mundo.
Gracias a mí tuviste miles de oportunidades para darte cuenta de lo equivocado que estabas. Pero no te apures. Hicieras lo que hicieras, la respuesta era siempre otra, el final era siempre igual.
He estado ahí cada vez que te jugabas la vida, pero también cada vez que hacías que vivirla mereciese la pena. He estado ahí cada vez que aprendías a valorar lo importante, pero también cuando lo acababas confundiendo siempre con lo simplemente urgente.
Y ahora me preguntas quién soy.
Yo te enseñé a conjugar todos los tiempos del verbo preocupar. Y también te enseñé la cantidad de cosas que sí tenían remedio. Yo te puse hasta el cuándo para que tú pudieses dedicarte en cuerpo y alma al hasta dónde.
Mientras tanto, me he ido llevando uno por uno a todos tus mayores, algunos demasiado pronto, pensarás, otros después de mucho dolor, pero lo cierto es que te he ido empujando a ti y a los de tu generación a la primera línea de este acantilado contra el que choca todo el llanto del mundo.
Gracias a mí tuviste miles de oportunidades para darte cuenta de lo equivocado que estabas. Pero no te apures. Hicieras lo que hicieras, la respuesta era siempre otra, el final era siempre igual.
Max.
miércoles, 20 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
¡ɐʇlǝnʌ ɐl ǝlɐp!
Somos muchos los que queremos dar la vuelta al mundo en el que vivimos. Que somos muchos los que queremos cambiar el mundo.
jueves, 7 de junio de 2012
Lo poco que sé de la vida.
'Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos. Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar.Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
¿Qué más? ¡Ah sí! Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.'
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar.Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
¿Qué más? ¡Ah sí! Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.'
Risto Mejide
¿Qué es haber triunfado?
Reír mucho y a menudo;
merecer el respeto de la gente inteligente
y el afecto de los niños;
ganarte la aprobación de los críticos honestos
y soportar la traición de los falsos amigos;
apreciar la belleza;
encontrar lo mejor en los otros;
darte a los demás;
dejar el mundo un poco mejor de lo que lo has encontrado:
sea con un niño sano, con un jardín o con una mejora social;
haber jugado y reído con entusiasmo
y haber cantado con pasión;
saber que alguna vida ha respirado mejor
porque tú has vivido;
eso es haber triunfado.
Ralph Waldo Emerson
domingo, 27 de mayo de 2012
No llenes tu vida de años, sino tus años de vida.
Te piden que escribas sobre tus veinte años de vida y no sabes ni por dónde empezar. Pero la vida ha dado demasiadas vueltas y es hora de empezar a comentarlas. Empezaré diciendo que quizás quien antes lo fue todo, por la distancia, el orgullo, los malentendidos, o lo que sea, ahora no sea tanto. Pero si sigo escribiendo, será porque algo me importa.
Crecemos y pocas personas de las que pasaron por nuestras vidas se quedan para siempre, pero hay unos nombres, esos pocos nombres, que sé que siempre estarán ahí y son los que merecen la pena.
Pasas del colegio al instituto y algunos de los que hasta ese momento eran tus amigos se quedan atrás. Pasas a compartir tu día a día con personas que se convierten en algo demasiado especial para ti, que se convierten en tu rutina y que crees que siempre estarán a tu lado. Con ellas lo vives casi todo y ellas son las que te hacen sonreír. A las que pasas a llamar tus xoxos, las que están a tu lado, las que no dudan en formar parte de tu viaje, de tu equipaje.
Más tarde pasas de la ESO a Bachillerato y de repente, un día, la vida te da una de las lecciones que mejor te puede dar, resulta que no son dos años de bachillerato los que te tocan, sino tres. Donde la gente demuestra, unos para bien y otros para mal. Conoces a gente que a día de hoy, sigue a tu lado y sigue demostrando aquella que ya estaba.
Y por fin, llegas a la Universidad, temida, pero que al final no es para tanto. Es otra etapa, otra nueva etapa. En la que conoces a nueva gente que se convierten en tu presente y algunos incluso en tu futuro. Etapa en la que los de siempre, los de verdad, siguen a tu lado. Etapa en la que te das cuenta que a veces lo mucho sobra y con lo poco es suficiente, donde tu rutina es otra y el día a día lo compartes con ELLAS, mis gordis, las que desde el principio se dejaron querer, las que se dejaron conocer.
Y por supuesto, no puedo dejar de nombrar a esa gente, a los de toda la vida o a los que en algún momento llegaron por casualidad a mi vida, los de los pueblos, los del barrio, mi familia… A mis cukas, que se han convertido en mi huida cuando algo no iba bien, las que se han convertido en mis amigas. A mis chicos de Rábanos que saben lucir cuando necesitas volver a tu niñez. Y a ELLOS, los que últimamente brillan con más fuerza que nunca. A los que han sabido demostrar y a los que no han sabido hacerlo.
Hoy, veintisiete de mayo, creo que debo dar las gracias a todos, a los que pararon y a los que no lo hicieron. A los que pararon y se quedaron y a los que no. A los que pararon y ya no están y a los que siguen a mi lado. Porque gracias a todos ellos soy como soy y en esta vida hay que ser agradecida. Gracias a todos los que forman parte de mis recuerdos. Pero sobre todo gracias a todos los que se quedarán para siempre.
Y sin duda, dar las gracias a los que me hacen feliz hoy, ahora. A los que me hicieron feliz ayer. A los que vinieron ayer desde cerca y desde lejos. A esa gente que ha sabido estar demostrando y que ha estado en lo bueno, en lo no tan bueno, en lo malo y en lo peor. Los que han perdido tiempo por mis lágrimas y los que no han dudado en darme un abrazo cuando lo he necesitado. A los que se han molestado en conocerme.
Hoy echo de menos a personas que ya no están, a las que nunca jamás estarán porque la vida se las ha llevado y a las que el tiempo ha hecho que estén distanciadas de mí, pero seguiré sonriendo por los que se lo merecen.
Y de aquí, a hoy….
… muchas cosas han cambiado en tan solo un año. Con el tiempo, las cosas se han hecho diferentes, y no peores, sino diferentes. Los que están a mi lado ahora no son del todo los mismos, los que me demuestran, son los necesarios y los de verdad, los de siempre.
Veinte años en los que he decepcionado y en los que me han decepcionado. En los que he necesitado y en los que me han necesitado. En los que he hecho reír y me han hecho reír. En los que he hecho feliz y me han hecho feliz. Veinte años por los que hoy puedo estar orgullosa.
Y sin duda, hoy me quedo con él, por ser ese ‘todo’ en mi vida, esa otra parte que me complementa. Por hacerme sonreír sin parar. Por tener esa forma tan especial de mirarme. Por saber hacerme feliz día a día. Por no dejar nunca de luchar. Por los abrazos cuando algo iba mal. Por tener esa forma tan especial de morderme la nariz. Por no dejar nunca de sorprenderme. Por estar siempre, para todo. Por formar parte de mis planes de futuro. Porque contigo, sobra las palabras.
Hoy, me quedo con ELLOS, con VOSOTROS. Que sois los que os vais a parar a leer todo esto. GRACIAS.
Crecemos y pocas personas de las que pasaron por nuestras vidas se quedan para siempre, pero hay unos nombres, esos pocos nombres, que sé que siempre estarán ahí y son los que merecen la pena.
Pasas del colegio al instituto y algunos de los que hasta ese momento eran tus amigos se quedan atrás. Pasas a compartir tu día a día con personas que se convierten en algo demasiado especial para ti, que se convierten en tu rutina y que crees que siempre estarán a tu lado. Con ellas lo vives casi todo y ellas son las que te hacen sonreír. A las que pasas a llamar tus xoxos, las que están a tu lado, las que no dudan en formar parte de tu viaje, de tu equipaje.
Más tarde pasas de la ESO a Bachillerato y de repente, un día, la vida te da una de las lecciones que mejor te puede dar, resulta que no son dos años de bachillerato los que te tocan, sino tres. Donde la gente demuestra, unos para bien y otros para mal. Conoces a gente que a día de hoy, sigue a tu lado y sigue demostrando aquella que ya estaba.
Y por fin, llegas a la Universidad, temida, pero que al final no es para tanto. Es otra etapa, otra nueva etapa. En la que conoces a nueva gente que se convierten en tu presente y algunos incluso en tu futuro. Etapa en la que los de siempre, los de verdad, siguen a tu lado. Etapa en la que te das cuenta que a veces lo mucho sobra y con lo poco es suficiente, donde tu rutina es otra y el día a día lo compartes con ELLAS, mis gordis, las que desde el principio se dejaron querer, las que se dejaron conocer.
Y por supuesto, no puedo dejar de nombrar a esa gente, a los de toda la vida o a los que en algún momento llegaron por casualidad a mi vida, los de los pueblos, los del barrio, mi familia… A mis cukas, que se han convertido en mi huida cuando algo no iba bien, las que se han convertido en mis amigas. A mis chicos de Rábanos que saben lucir cuando necesitas volver a tu niñez. Y a ELLOS, los que últimamente brillan con más fuerza que nunca. A los que han sabido demostrar y a los que no han sabido hacerlo.
Hoy, veintisiete de mayo, creo que debo dar las gracias a todos, a los que pararon y a los que no lo hicieron. A los que pararon y se quedaron y a los que no. A los que pararon y ya no están y a los que siguen a mi lado. Porque gracias a todos ellos soy como soy y en esta vida hay que ser agradecida. Gracias a todos los que forman parte de mis recuerdos. Pero sobre todo gracias a todos los que se quedarán para siempre.
Y sin duda, dar las gracias a los que me hacen feliz hoy, ahora. A los que me hicieron feliz ayer. A los que vinieron ayer desde cerca y desde lejos. A esa gente que ha sabido estar demostrando y que ha estado en lo bueno, en lo no tan bueno, en lo malo y en lo peor. Los que han perdido tiempo por mis lágrimas y los que no han dudado en darme un abrazo cuando lo he necesitado. A los que se han molestado en conocerme.
Hoy echo de menos a personas que ya no están, a las que nunca jamás estarán porque la vida se las ha llevado y a las que el tiempo ha hecho que estén distanciadas de mí, pero seguiré sonriendo por los que se lo merecen.
Y de aquí, a hoy….
… muchas cosas han cambiado en tan solo un año. Con el tiempo, las cosas se han hecho diferentes, y no peores, sino diferentes. Los que están a mi lado ahora no son del todo los mismos, los que me demuestran, son los necesarios y los de verdad, los de siempre.
Veinte años en los que he decepcionado y en los que me han decepcionado. En los que he necesitado y en los que me han necesitado. En los que he hecho reír y me han hecho reír. En los que he hecho feliz y me han hecho feliz. Veinte años por los que hoy puedo estar orgullosa.
Y sin duda, hoy me quedo con él, por ser ese ‘todo’ en mi vida, esa otra parte que me complementa. Por hacerme sonreír sin parar. Por tener esa forma tan especial de mirarme. Por saber hacerme feliz día a día. Por no dejar nunca de luchar. Por los abrazos cuando algo iba mal. Por tener esa forma tan especial de morderme la nariz. Por no dejar nunca de sorprenderme. Por estar siempre, para todo. Por formar parte de mis planes de futuro. Porque contigo, sobra las palabras.
Hoy, me quedo con ELLOS, con VOSOTROS. Que sois los que os vais a parar a leer todo esto. GRACIAS.
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